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Article published in Joystick n° 30
Si eres nostálgico, encontrarás todos con el placer que, en la salida del juego, era un revolutionist: la dislocación en tiempo real en pantalla casi completa de los pasillos 3D, una gerencia ejemplar de los objetos (tanto de modo que uno pueda jugar así pequeño los poucets para no perderse en los 13 niveles), de los sinos de gran alcance y divirtiéndose para utilizar (por medio de símbolos), de los monstruos animados, de las puertas absolutamente prácticas para el écrabouiller y de los dígitos de los efectos sonoros para levantar el conjunto, las dislocaciones rápidas adornadas y de un ratón del interfaz/de un teclado tuvo éxito particularmente…
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